20.11.2025
Durante los meses de septiembre y octubre se ha llevado a cabo la restauración mediante la retirada de arbolado de 24 hectáreas del complejo de turberas altas activas de A Valga en el Monte Vecinal en Mano Común de Loureza, en la Serra da Groba.
La actuación, ejecutada por la empresa local Manuel Fernández Pregal, trabajos agrícolas y forestales, tiene por objetivo asegurar la conectividad de diferentes turberas repartidas por este monte, asegurando su funcionalidad y consiguiendo un buen estado de conservación mediante la corta y retirada de pinos.
Una vez consensuada la actuación con los propietarios, en este caso la Comunidad de Montes de Loureza, la alta sensibilidad y fragilidad de estos hábitats obliga a planificar con gran detalle la actuación, marcando en campo los árboles a retirar, las áreas sobre las que podrá circular la maquinaria y balizando los elementos de patrimonio cultural para que sean respetados durante la ejecución de los trabajos.
A finales de verano o principios de otoño, con el terreno en las condiciones más secas posibles para evitar el impacto en el suelo, comienza la actuación con el apeo manual con motosierra de los pies a cortar, dejando el tocón lo más bajo posible y orientando la caída del árbol para facilitar su extracción de la turbera.
La saca de los pies enteros se realiza directamente con un tractor ligero con pinza y remolque en el caso de que estén en el perímetro de la actuación. En el caso de que el árbol cortado esté en el interior de la turbera, y siempre evitando la entrada de maquinaria en las zonas más sensibles, se cablean, con el tronco suspendido para que no marque el suelo, hasta el borde de la zona de actuación donde son recogidos con la pinza por el propio tractor.
Por último, todos los árboles del remolque son transportados a cargadero para su definitiva eliminación. Con esta metodología se minimizan los impactos en la ejecución de la actuación y apenas quedan ramas o restos de los pinos extraídos.
La presencia de pinos en este hábitat de interés comunitario es un indicador de mal estado de conservación ya que altera las condiciones físico-químicas de los suelos turbosos, pudiendo drenar el suelo o afectando a la vegetación propia del hábitat aportando materia orgánica que evita el correcto funcionamiento de la turbera, necesario para proporcionar servicios ecosistémicos clave en el contexto de cambio climático en el que nos encontramos, como son la retención de carbono o la regulación del ciclo hidrológico.